Tener amigos nos alarga la vida 7 años, sube nuestra autoestima y nos da felicidad

No podemos evitar las adversidades de la vida, pero tener amigos posiblemente las hará menos duras y aportará coraje para superarlas. Con buenas amistades podemos, además, vivir más años y con mayor bienestar.

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Amistad

Lo más importante es que los amigos estén cuando los necesitamos.

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Sin duda alguna, la amistad es una de las grandes fuentes generadoras de bienestar y de felicidad. Las relaciones de amistad nos conectan, nos unen, nos permiten compartir –sin ninguna  clase de tapujos– nuestras penas y nuestras alegrías, dar y recibir afecto, comprensión y empatía. 

Hablo por experiencia propia porque, a lo largo de mi vida, he experimentado numerosos momentos emocionalmente difíciles en los que precisamente la comprensión, el apoyo y el cariño incondicional de un amigo o de una amiga se convirtieron en mi mejor salvavidas.

Las características de la verdadera amistad

En mi opinión, hay 8 cualidades que definen una relaciónde amistad saludable y satisfactoria para ambas partes. Son la aceptación, el afecto, la comprensión, la confianza, la generosidad, la honestidad, la lealtad y el sentido del humor.

  • Son relaciones desinteresadas. Los amigos nos inspiran a querer y a sentirnos queridos. Nos ayudan a comprendernos, a comprender las decisiones que tomamos y sustentan la autoestima, la ilusión y la confianza a la hora de superar los retos que se cruzan en nuestro camino. Y todo eso sin esperar nada a cambio. Con frecuencia basta una frase de aliento de esa persona leal para saber que podemos sobreponernos a cualquier contratiempo.
  • Aportan satisfacción. Dar afecto y recibirlo protege nuestra satisfacción con la vida, protege nuestro bienestar. Este punto es quizá más importante hoy en día, en que el ritmo de vida puede robarnos parte de nuestra tranquilidad emocional.
  • Orientan nuestros pasos. Los amigos nos ofrecen perspectivas y consejos –posiblemente distintos a los nuestros– que pueden ayudarnos a tomar decisiones importantes. Por esto, y por lo dicho antes, no me canso de repetir que las relaciones de amistad constituyen una fuente de felicidad y un antídoto muy eficaz contra las adversidades. 

Tiene un impacto directo en la salud

Estoy convencido de que desde la infancia hasta el final del trayecto vital, la calidad de nuestra vida es esencialmente la calidad de nuestras relaciones. 

Además, un buen colchón social es capaz de generarnos salud física. Las personas que mantienen y disfrutan genuinamente de relaciones de amistad no solo viven más felices, sino que viven más. Está demostrado que las amistades sólidas y duraderas contribuyen al estado de bienestar físico, empezando por la prevención de enfermedades y discapacidades. 

Las amistades gratificantes tienen efectos saludables protectores en el cerebro y en el corazón, que se traducen en un menor riesgo de trastornos cerebrales, de enfermedades cardiovasculares, de comportamientos perjudiciales para la salud y de muerte prematura. Otro dato interesante que ha demostrado la Ciencia es que los lazos estables de amistad alargan la esperanza de vida una media de 7 años. 

CANTIDAD FRENTE A CALIDAD Y ACCESIBILIDAD

Algunos estudios y experimentos han intentado determinar si somos más felices cuanto más amplio es nuestro círculo de amigos. Sinceramente yo pienso que, más importante que el número, es la calidad de la amistad y también la accesibilidad de los amigos. 

No olvidemos que las relaciones de amistad requieren mantenimiento, flexibilidad y adaptación. Es importante prestar atención a las vicisitudes y los cambios inevitables que acompañan al paso del tiempo y que, consecuentemente, afectan a las relaciones con amistades íntimas. Todas ellas necesitan ser afinadas periódicamente. 

Más horas de contacto no implican mejor amistad. Algunos autores aseguran que se necesitan más de 200 horas de contacto para convertir a un conocido en amigo cercano. Ese número es un punto de referencia interesante, aunque hay que verlo como una guía y no como una fórmula exacta.

Pasar 200 horas con alguien a lo largo de varios meses brinda tiempo suficiente para compartir experiencias, generar intimidad, confianza, cariño y apoyo mutuo. Sin embargo, la calidad de esas conversaciones es más importante que la cantidad. Hay personas que pueden crear lazos íntimos de amistad en pocos días, mientras que otras necesitan más tiempo para sentirse cómodas y establecer una conexión segura y gratificante.

Hoy en día, la comunicación a través de Internet juega un papel importante en el mantenimiento de amistades a distancia, y también cuando nos encontramos incapacitados y no es fácil organizar un encuentro físico. Es una forma de que la hermandad no se diluya con el tiempo y también de obtener los beneficios que nos aporta el vínculo. Pero recomiendo vigilar su uso y asegurarnos de que la tecnología no interfiere con la intimidad de la amistad. 

¿Amigos antes que familia?

Hay quien considera a los amigos como una segunda familia (incluso para algunos es la primera) porque sienten que les aportan más y, con ellos, se sienten más a gusto. Es un pensamiento comprensible. Sin embargo, mi consejo es no mezclar las relaciones de amistad y de familia en nuestra mente. 

Nacemos –sin haber dado nuestro permiso– en el seno familiar, pero elegimos libremente a los amigos. No quiero decir, con ello, que no podamos considerar emocionalmente a familiares como amigos, y a amigos como familia. Pero creo que es mejor no aunar familia y amigos en una única parcela gratificante. 

Diversificar y compartimentar las diferentes fuentes de afecto y bienestar que nutren nuestra dicha para contar con una base de apoyo y felicidad más amplia y diversa es una eficaz estrategia protectora. Esto me recuerda aquel consejo popular que nos advierte que no es bueno poner todos los huevos en una misma cesta. 

Consejos para introvertidos

Las personas introvertidas tienden a concentrarse en su mundo interior, son reservadas, dejan hablar a los demás y tienen una clara tendencia a pasar desapercibidas. Sin embargo, con frecuencia el término “introvertido” es más una etiqueta que se les pone porque nadie es del todo introvertido o extrovertido.

Mis recomendaciones para fomentar las relaciones de amistad comien-zan por el autoconocimiento. Conocernos aumenta las probabilidades de acertar en la elección de amigos, en especial cuando se trata de alguien que no es muy dado a hacerlos y le cuesta abrirse y socializar.

Aconsejo observarnos y analizar nuestras emociones y conductas cuando nos relacionamos con los demás. Es un aprendizaje absolutamente maravilloso que no debe asustarnos y que incluso puede ayudarnos a mejorar aquellos aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan.

Y por supuesto no debemos olvidarnos de los soliloquios, esas conversaciones internas, que tenemos con nosotros mismos y con nuestra voz interior. Con esas charlas interiores, que pueden suponer la mejor de las reflexiones, podemos valorar la importancia que le damos a la amistad y su impacto en nuestro bienestar.  

Está de sobra demostrado que en cualquier etapa de la vida las rela­ciones de amistad constituyen el mejor antídoto contra las consecuencias nocivas que tiene cualquier adversidad. El apoyo emocional de los amigos representa un remedio muy eficaz contra la incertidumbre, los miedos o la pérdida del sentido de futuro, sea debida a un fracaso personal, a un percance imprevisto, a una enfermedad o a la pérdida de un ser querido.

Hagamos, pues, amigos y mantengámoslos en el tiempo. Esas relaciones nos abren la puerta a una vida vivida con más optimismo.