¿Crees que tienes SIBO? Estos son los síntomas provoca

Las molestias estomacales que provoca el SIBO pueden confundirse con otras muchas dolencias. Un diagnóstico precoz y certero es clave para encontrar y aplicar el tratamiento más eficaz.

Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

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Vientre plano

La hinchazón abdominal es uno de los síntomas del SIBO.

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SIBO corresponde a las siglas en inglés de "small intestine bacterial overgrowth", que se traduce como "sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado". Esto se traduce en la presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado. Los síntomas que normalmente se asocian a este fenómeno son dispepsia, flatulencia, náuseas, hinchazón abdominal, dolor abdominal, fatiga, diarrea y estreñimiento. Una lista de señales que comparte con otras dolencias estomacales, por lo que, en ocasiones no es fácil de diagnosticar, lo que dificulta el tratamiento y la solución.

Por otro lado, su vinculación con la microbiota intestinal ha hecho que, durante mucho tiempo, su presencia en las redes se extendiera de forma exponencial. Hoy, no es una enfermedad tan desconocida como hace un tiempo, aunque es cierto que su similitud con otras patologías hace que merezca la pena aclarar algunos puntos básicos.

Claves para identificar el SIBO

Los trastornos y enfermedades digestivas son afecciones bastante frecuentes, especialmente, en la época estival. En estos meses, los riesgos de contraer enfermedades asociadas a la alimentación aumentan, ya que, las condiciones para la conservación de los alimentos se complican. 

Además, como mencionábamos unas líneas más arriba, muchas otras enfermedades comparten los mismos síntomas. Así, el síndrome del colon irritable puede provocar episodios de diarrea con facilidad, algo que también puede ocurrir en el cáncer de colon. Y el cáncer de ovarios también provoca molestias abdominales que pueden hacer pensar que hay un origen digestivo, por eso suele diagnosticarse tarde.

En resumen, detrás de las molestias digestivas puede haber muchas causas, aunque obviamente hay más probabilidades de que el origen sea un trastorno digestivo.

La hinchazón es solo uno de los síntomas

Cuando las bacterias del colon se desplazan hacia el intestino delgado pueden provocar los siguientes síntomas:

  • Exceso de gases.
  • Hinchazón abdominal, sobre todo después de comer.
  • Dolor abdominal.
  • Retortijones.
  • Indigestión.
  • Náuseas.
  • Sensación incómoda de saciedad después de comer.
  • Malabsorción de grasas (las heces flotan).
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso involuntaria.

¿Se puede evitar?

¿Qué causa hinchazón abdominal?

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Según la Clínica Mayo, los siguientes factores aumentan el riesgo de crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado:

  • Cirugía gástrica para tratar la obesidad o las úlceras.
  • Defectos estructurales en el intestino delgado o lesiones en esta zona.
  • Una vía de paso anormal (fístula) entre dos segmentos del intestino.
  • Enfermedades que afectan al intestino delgado como la enfermedad de Crohn, síndrome del colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes, celiaquía, diverticulosis en el intestino delgado, intolerancia a la fructosa, linfoma intestinal o esclerodermia.
  • Haber recibido radioterapia en el abdomen.
  • Adherencias causadas por una cirugía abdominal previa.

Qué complicaciones puede tener el SIBO

El desarrollo de SIBO, crecimiento anómalo de bacterias en el intestino delgado puede provocar las siguientes complicaciones según la Clínica Mayo:

  • Mala absorción de grasas, carbohidratos y proteínas. El hígado produce sales biliares que pasan al intestino delgado para cumplir su función: digerir las grasas. Pero si hay un exceso de bacterias se descomponen esas sales biliares, las grasas no se digieren bien y provoca diarrea. También hay una menos absorción de los  carbohidratos y las proteínas. Todo ello puede provocar malnutrición y pérdida de peso.

  • Carencia de vitaminas. Las vitaminas A, D, E y K necesitan grasa para absorberse correctamente a través del intestino, pero al no digerirse bien las grasas tampoco se asimilan correctamente estas vitaminas. Por tanto, un sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado también provoca deficiencia de B-12, lo que puede causar debilidad, fatiga y hormigueo en pies y manos.

  • Debilitamiento de los huesos. Si el SIBO no se corrige tampoco se absorben bien minerales como el calcio y a largo plazo causa debilidad ósea y osteoporosis.

  • Aparición de cálculos renales. La falta de calcio también aumenta el riesgo de cálculos renales.

Salir de dudas fácilmente

Ante los síntomas descritos, lo más conveniente es acudir a la consulta del especialista para someterte una prueba diagnóstica. En este caso es la "prueba de aliento" o "test de lactulosa".

Es un procedimiento sencillo y nada invasivo que consiste en beber una mezcla de agua y glucosa y luego medir la cantidad de hidrógeno y metano que exhalamos. Estos gases normalmente se absorben en el intestino grueso y no en el delgado.

Si el resultado es positivo, significa que hay bacterias en el intestino delgado y que podrías tener SIBO.

Sin embargo, esta prueba a veces puede dar resultados equivocados, ya sea diciendo que no tienes SIBO cuando sí lo tienes, o viceversa. Si tus síntomas persisten y el resultado fue negativo, el médico podría sugerir repetir la prueba o hacer otra complementaria.

Otra opción, esta vez más invasiva, sería realizar un análisis de líquido intestinal para buscar bacterias. Se realiza con un endoscopio, un tubito que pasa por la garganta hasta el intestino delgado.

la dieta como estrategia

La dieta que da mejores resultados en caso de SIBO es la baja en FODMAPs (Oligosacáridos, Disacáridos, monosacáridos fermentables y polioles). Limita los hidratos de carbono fermentables y polioles, que se usan para generar energía pero que, al fermentar, pueden provocar en algunas personas problemas digestivos como gases, hinchazón o dolor abdominal, además de tránsito intestinal alterado.

Es una dieta terapéutica desarrollada por investigadores de Monash University en Australia con amplia evidencia científica. Se está aplicando con éxito ya que ha demostrado ser una herramienta eficaz para combatir los síntomas de afecciones como el Síndrome de Intestino Irritable o el SIBO. Eso sí, lo más importante es llevarla a cabo siempre bajo la supervisión de un especialista ya que es restrictiva.