10 germinados que debes incorporar a tus menús

Los brotes son nutritivos, vistosos y muy ligeros. Pueden convertirse en el ingrediente estrella de tus ensaladas, pero también de purés, guisos o, incluso, desayunos.

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Actualizado a

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Los germinados no son más que semillas transformadas gracias al poder del sol, el agua y las enzimas.

  • Germinan con la humedad. Al ser puestas en remojo, aumentan de tamaño, la cáscara que las recubre se ablanda y se quiebra.
  • A los pocos días, si están conservadas en un espacio húmedo y cálido, los brotes van emergiendo, en busca de la luz.
  • Al hidratarse, las semillas generan vitamina C  y el almidón contenido en el embrión se transforma en azúcares. También se genera vitamina B y clorofila, que la planta necesita para absorber la energía que obtiene de la luz del sol.

Sabrosos y de fácil digestión

  • La germinación, a través de las enzimas, transforma algunos de sus componentes, como por ejemplo el almidón, en azúcares más simples, que el organismo digiere y asimila fácilmente. Es el caso de cereales y legumbres que solo pueden tomarse crudos si se germinan.
  • Este proceso, además, aumenta el aporte nutricional del alimento. De hecho, sigue creciendo hasta el momento justo que los comes. Por ejemplo, la vitamina B1 puede aumentar en un 20%.

Son un alimento vivo, con todo su poder nutricional activado

Pero no es la única ventaja de incorporar semillas germinadas a tus menús. También…

  • Regeneran la flora intestinal.
  • Son ricas en sustancias antioxidantes como los betacarotenos y minerales como el hierro.
  • Poseen propiedades antianémicas gracias a su contenido en clorofila.
  • Su aporte calórico es muy bajo.

A la hora de escogerlos, además, cuentas con un abanico muy amplio:

Hacerlos en casa es fácil

Aunque cada vez es más fácil adquirirlos en tiendas de alimentación, puede resultar enriquecedor tratar de elaborarlos uno mismo.

  • Coloca 3 cucharadas de semillas en un recipiente ancho de vidrio o porcelana y cúbrelas con agua. Tápalo con una gasa o una tela ligera, deja reposar de 12 a 15 horas en un lugar oscuro y lava después las semillas con agua tibia.
  • Vuelve a introducir las semillas en el recipiente, cúbrelo con una gasa y guárdalo inclinado, con la gasa hacia abajo, en un espacio seco y sin luz, a una temperatura de unos 20 ºC.

Enjuaga las semillas 2 o 3 veces al día los primeros días, y luego solo una vez

  • Cuando los brotes tengan una longitud de unos 3 cm, deja que sigan germinando expuestos a la luz solar (esto favorece el aumento de la vitamina C y potencia su valor nutricional).

Cómo conservarlos

En la nevera, bien secos, en un recipiente de cristal. Pero no los guardes más allá de 3 o 4 días, una semana como máximo, porque se enrancian y, en algunos casos, pueden llegar a adquirir una cierta toxicidad.

Más información:

En "Semillas y germinados", un libro escrito por Jordi Cebrián y editado por RBA Integral, podrás encontrar todos los secretos de este tesoro alimentario.