Un estudio revela que el alzhéimer y otras demencias se pueden prevenir con la vacuna del herpes zóster

Una investigación ha comprobado que las personas que se habían vacunado del herpes zóster tenían un 20% menos de desarrollar demencia en los años siguientes. Esta protección es mayor en el caso de las mujeres.

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Actualizado a

Mujer vacunándose

La vacuna del herpes zóster se recomienda a mayores de 65 años y personas con riesgo.

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El alzhéimer es uno de los mayores retos de la medicina actual. Su origen sigue siendo un misterio. Un estudio de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, acaba de confirmar  la suposición más extendidas: puede no tener una sola causa.

La aparición de esta y otras enfermedades neurodegenerativas puede ser consecuencia de diferentes procesos, y uno de los cuales puede ser una infección vírica, en concreto la del virus del herpes zóster.

Lo que han descubierto los investigadores de Stanford, después de analizar la evolución de un grupo amplio de personas (casi 300.000) de más de 79 años. Comprobaron que las vacunadas contra el herpes zóster había un 20% menos de casos de demencias.

Cómo beneficia la vacuna del zóster

Se conocía que entre las personas mayores que se vacunaban de la culebrilla, como también se conoce este herpes, había menos casos de demencia. Pero una explicación podría ser que los que se vacunan también cuidan más su salud y su dieta.

El estudio, que se ha presentado este pasado miércoles en la revista Nature, saca de dudas ya que siguieron a una parte de la población de Gales a los que les ofrecieron la vacuna. Como no tenían para todos, otra parte que quiso vacunarse no pudo.

Al analizar los dos grupos, los datos confirmaron que con la vacuna un 20% quedaba protegida de demencia durante los siete años siguientes. Una protección que era ligeramente mayor en el caso de las mujeres que en los hombres.

Se ha de profundizar en la investigación, pues la protección puede variar según la vacuna administrada y la edad en la que se ponga. El seguimiento de otros grupos de población en Canadá, Nueva Zelanda y Australia lo confirman.

¿Es el virus el causante del alzhéimer?

“Son hallazgos importantes que apoyan el papel potencial de las infecciones virales en la enfermedad de Alzheimer y en otras formas de demencia”, ha comentado el doctor Alberto Ascherio, profesor de Epidemiología en la Universidad de Harvard.

Con el alzhéimer puede ocurrir como con el cáncer, que se acabe viendo que no hay una sino múltiples causas que lo provoquen. En el caso del herpes zóster, una explicación es que la infección favorece que se formen la acumulación de beta-amiloides en el cerebro.

Las beta-amiloides son unas proteínas que crean muros e impiden que las neuronas se pueden enlazar entre sí y formar las conexiones para recuperar recuerdos.

“Se ha de invertir más en investigar cómo los agentes infecciosos puede ser la causa de enfermedades neurodegenerativas”, ha añadido el doctor Ascherio, en declaraciones a la agencia SMC España.

Los otros hábitos para proteger del alzhéimer

El hecho de que no todas las personas vacunadas se libraran de padecer demencia deja claro que con la vacuna no resuelve el problema. Debe haber otras causas que favorecen la formación de los beta-amiloides en el cerebro.

Las investigaciones previas ya han dado pistas sobre los hábitos que ayudan a protegernos de esas otras posibles causas del alzhéimer:

  • La salud cardiovascular. Se sabe que un corazón sano supone un mejor riego de oxígeno para el cerebro. El control de la hipertensión, el colesterol y la diabetes contribuyen a ello.
  • Un sueño reparador. Durante el sueño nuestro cerebro aprovecha para limpiarse de todos los desechos que se producen en los procesos neuroquímicos. También de las proteínas beta-amiloides.
  • El ejercicio físico y mental. El deporte favorece la formación de nuevas neuronas. También el cerebro, como los músculos, se atrofia si no se trabaja. Por eso mantener la mente activa también es importante.

Cuándo se pone la vacuna del herpes

El virus del herpes zóster es el mismo que el virus de la varicela. Se calcula que en España el 95% de la población se ha infectado y tiene el virus latente en su organismo.

Con el estrés o el envejecimiento, el virus puede volver a activarse y aparecer el herpes, que se caracteriza por unos dolorosos sarpullidos en la piel. El mayor problema es que también puede atacar el sistema nervioso y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares o, como hemos visto, demencia.

La Comisión de Salud Pública recomienda la vacunación a las personas de más riesgo: mayores de 65 años y pacientes de enfermedades crónicas o con inmunosupresión. No hay problemas en ponerla, puesto que está incluida en el calendario de vacunación.

La incidencia de la culebrilla es aproximadamente de 4 o 5 casos anuales por cada mil habitantes. No es muy alto pero tampoco menor. Ahora hay otro nuevo motivo para animarse a vacunar.