Cualquier punto de unión entre los huesos puede lesionarse provocando que estos se salgan de su cavidad habitual. Eso pasa sobre todo en las articulaciones más grandes, como la de la rodilla, en la que el extremo inferior del fémur deja de tener contacto con la parte superior de la tibia.
Un golpe fuerte es la causa más habitual. Sin embargo, a veces un simple gesto o una mala postura pueden causar una luxación a quienes tienen los ligamentos hiperflexibles o los músculos de la zona débiles. El sobrepeso, al igual que la delgadez extrema, también pueden jugar una mala pasada.
Así se reconoce una luxación
Independientemente de la causa, los signos son inmediatos y muy reconocibles:
- Se siente un dolor intenso, de aparición brusca, que impide mover la rodilla, y mucho menos caminar. Lo habitual es que el dolor vaya disminuyendo; pero ante cualquier movimiento, por mínimo que sea, vuelve a ser intenso.
- Aparece un bulto o una deformidad que hace sospechar que los huesos de la pierna están “descolocados”.
- A veces se nota hormigueo o sensación de entumecimiento por debajo de donde se localiza la luxación. Eso indica una posible afectación de los nervios de la zona.
conviene Reaccionar rápido
La rapidez es fundamental, ya que a los 30 minutos de haberse producido la lesión pueden aparecer contracturas de los músculos de la pierna que dificultarán el tratamiento posterior. Mientras recibes asistencia sanitaria:
- Ponte cómodo. Adopta la posición que te resulte menos dolorosa.
- Aplica hielo en la rodilla, siempre indirecto, es decir, envuelto en una toalla o en un paño, para evitar quemaduras en la piel. Con este simple gesto notarás alivio y evitarás que la zona se inflame en exceso.
- Si el dolor es muy intensoy no hay contraindicación, puedes recurrir a un analgésico o a un antiinflamatorio, que ayudará a soportarlo.
Qué no debes hacer
Lo más importante es ser prudente para no añadir complicaciones.
- Evita cualquier movimiento de la rodilla. Si lo intentas, puedes agravar el daño y el dolor será mucho más intenso. Ten en cuenta que los huesos están rodeados de otras estructuras, incluidos vasos sanguíneos y nervios, que también podrían haberse lesionado con el golpe, o que podrías romper tú si realizas movimientos inapropiados.
- No te desplaces hasta el hospital. Siempre es mejor que vengan a socorrerte. Hazlo solo si no tienes otra opción.
¿Es posible que se vuelva a colocar sola?
En ocasiones, el gesto de querer colocar los huesos en su posición correcta nada más ocurre la luxación, o incluso adoptar una postura determinada de forma inconsciente, puede hacer que las estructuras óseas entren de nuevo en la articulación. Aun así, aunque pienses que todo ha quedado en un susto, es necesario que consultes con el médico para que descarte posibles lesiones, como una fractura.
Lo habitual es que te recomienden permanecer en reposo durante unas semanas y, luego, realizar un tratamiento rehabilitador para recuperar la movilidad y fortalecer la musculatura. El objetivo es evitar que vuelva a suceder.
Solo necesitan cirugía los casos muy graves, como cuando los vasos sanguíneos están afectados y se interrumpe el flujo normal de la sangre, o en las luxaciones de repetición.