Marta Marcè, nutricionista: "El ayuno intermitente puede no ser tan beneficioso alrededor de la menopausia. Mal practicado puede aumentar los niveles de cortisol"

Pese a los beneficios que muchos expertos atribuyen al ayuno intermitente, las mujeres a partir de los 40 años han de tener en cuenta las particularidades específicas que van a vivir. Eso puede hacer que no les convenga seguir ese ayuno a rajatabla, tal y como apunta la nutricionista especialista en menopausia Marta Marcè.

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Actualizado a

Mujer perimenopausica

A partir de los 40 años, el ayuno intermitente estricto puede ser perjudicial.

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El ayuno intermitente es uno de las grandes cambios que se está produciendo en el mundo de la salud. Cada vez son más los estudios científicos (la mayoría ensayos de laboratorio) que apuntan a las ventajas que parece tener de cara a un mejora en el metabolismo y en la regeneración celular.

Pese a que hace relativamente poco que se está estudiando desde un punto de vista científico, y por tanto, todavía no hay estudios a largo plazo que confirmen sus posibles beneficios, muchos nutricionistas y médicos lo recomiendan. La observación de los hábitos de las personas longevas también parece coincidir con un tipo de ayuno intermitente.

“Yo me declaro fan del ayuno intermitente”, asegura la nutricionista Marta Marcè, nada más empezar uno de los vídeos que publica en sus redes sociales. Sin embargo, esta especialista en la etapa perimenopáusica y menopáusica, señala que hay matices.

Límites del ayuno en la menopausia

“El ayuno intermitente es una herramienta que puede ser súper interesante -dice Marcè-. Pero hay que tener en cuenta las particularidades de cada persona cuando se quiere implementar.”

Precisamente la etapa alrededor de la menopausia puede ser un momento en el que el ayuno no sea tan beneficioso. Esa revolución hormonal aporta muchos cambios en la vida de la mujer.

@martamarce

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Todo su metabolismo va a experimentar variaciones importantes. El cuerpo quema menos calorías en reposo, varía la distribución de la grasa, hay más sensación de hambre… Hay que tenerlo en cuenta, cuando el ayuno intermitente también fuerza las costuras de ese metabolismo.

La nutricionista lamenta que muchas de las personas que divulgan los beneficios del ayuno intermitente fallan al pasar por alto las peculiaridades que experimenta la mujer a partir de los 40 años. El ayuno intermitente no se puede realizar de un modo tan drástico como en otras etapas.

Cómo y cuándo limitar el ayuno

“Puede ser muy beneficioso para nosotras por su función antinflamatoria, antioxidante, por promover la autofagia”, señala esta experta. La autofagia es el proceso que se activa cuando el cuerpo no tiene energía y ha de recurrir a las reservas que tiene almacenadas en forma de tejido graso.

Sin embargo, “mal practicado puede aumentar los niveles de cortisol, que ya están elevados de por sí en este momento de la vida”, añade. El cortisol es la principal hormona del estrés y si se nos dispara en exceso puede aumentar la inflamación y la resistencia a la insulina, la hormona que ayuda a llevar el azúcar en sangre a las células. Eso a su vez aumenta el riesgo de diabetes.

En esta etapa el ayuno no puede llevarse a cabo de una forma rígida, como si fuera una orden militar. Debes escuchar a tu cuerpo.

  • No puede hacerse un ayuno excesivo. “Más de 14 horas no es recomendable”, asegura la nutricionista.
  • No puedes hacerlo y tomar café (que aumenta más el cortisol) con el fin de distraer el hambre en las horas de ayuno.
  • Si haces deporte intenso tampoco es conveniente, pueden aparecer mareos o una excesiva falta de energía.

Los beneficios del ayuno intermitente

Si se mantienen estas pautas y salvedades, el ayuno puede ser una buena estrategia. El pequeño ayuno, aquel que no supone más que dejar pasar doce horas desde la cena al desayuno, es muy factible y ya te permite conseguir parte de los beneficios.

Los ayunos más largos, de incluso 16 horas, o aquellos que hacen ayunos en días alternos, son variables que es mejor analizar con un nutricionista antes de empezar a ponerlas en marcha por tu cuenta.

De esta concentración de la ingesta de alimentos en unas pocas horas se ha dicho que puede favorecer un envejecimiento más lento. Está por comprobar. De momento, los resultados más evidentes son:

  • Mayor facilidad de control de peso: se consigue adelgazar, reducir el colesterol y la presión arterial.
  • Control de la glucosa: durante el ayuno el cuerpo activa los mecanismos para usar mejor el azúcar. Las personas con resistencia a la insulina notan mejoras.
  • Descanso para el estómago. Al dejar reposar el sistema digestivo, ayuda a que se limpie con los movimientos motores. Personas con exceso de gases o malas digestiones notan mejoras.