Los tóxicos que hackean nuestras células y acallan los genes de juventud

Que el envejecimiento biológico ocurra de manera acelerada puede deberse al efecto que ciertos tóxicos tienen en nuestras células. No podemos evitarlos todos, pero sí reducir la exposición

Manel Esteller
Dr. Manel Esteller

Catedrático de genética

Actualizado a

Tóxicos

Usar la rafia, el mimbre o el esparto permite reducir los plásticos y otros derivados del petróleo.

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Sabemos que las personas que por su trabajo están expuestas continuamente a tres sustancias –benceno, TCE o tricloroetileno y formaldehído– tienen más probabilidades de envejecer y de enfermar de forma precoz y acelerada.

Así, los zapateros, los trabajadores de la construcción, de tintorerías, quienes fabrican detergentes, hules o impresoras, los técnicos de laboratorio y los trabajadores de gasolineras deben seguir un buen estilo de vida con el que poder contrarrestar los efectos de esa exposición. Sin embargo, el resto también tenemos contacto con estos tóxicos, aunque en menor cantidad.

Dónde se encuentra el benceno

Es una sustancia química que se genera a partir de procesos naturales como incendios o en los volcanes, pero también con el humo de los cigarrillos y con la gasolina.

Encontramos benceno en los artículos que se elaboran con derivados del petróleo: plásticos, resinas, nailon y fibras sintéticas, hules, detergentes, colorantes, lubricantes, pegamentos, ceras para muebles, pesticidas, disolventes y pinturas. Incluso lo contienen algunos medicamentos, por ejemplo los que llevan peróxido de benzoilo o BPO, como es el caso de algunos fármacos para tratar el acné.

Esa sustancia, que además está clasificada como cancerígena, consigue envejecernos al disminuir la expresión de un gen –el P53– que es supresor de tumores e interviene en los procesos que frenan el envejecimiento prematuro. Al quedar silenciado, ese gen ya no nos protege como debería.

Productos con TCE y formaldehído

Exponernos a estas dos sustancias químicas también puede acelerar procesos biológicos asociados con el envejecimiento.

El TCE o tricloroetileno no se genera de forma natural, sino solo en síntesis química al fabricar productos para la limpieza en seco, desengrasantes para metales, toallitas limpiadoras, productos de limpieza de alfombras y tejidos similares, lubricantes y muchos adhesivos en espray.

Por su parte, el formaldehído se incluye en suavizantes de ropa, barnices, desinfectantes, muebles de melamina, adhesivos, cosmética y, de nuevo, en el humo de los cigarrillos.

Curiosamente, nuestras células producen pequeñísimas cantidades de esta sustancia (se genera también al tomar el edulcorante aspartamo), y ellas la usan para regular cambios epigenéticos (mecanismos químicos que controlan la actividad de los genes).

Cuando el formaldehído se acumula en exceso en nuestro interior, puede anular los intentos del cuerpo de prevenir la expresión o sobreexpresión de ciertos genes, también de los que intervienen en el envejecimiento acelerado.

pistas para detectarlos 

Puesto que pueden enfermarnos, las autoridades sanitarias han establecido límites para usar estos tóxicos; el problema está en que son muchos los productos que los contienen y se da un efecto acumulativo.

Por eso, en el interior de nuestras casas podemos estar respirando un aire con sus partículas en suspensión y, como se disuelven bien en un medio acuoso como es el cuerpo, acaban afectando a todas las células. 

Algunos signos pueden avisarnos de esta sobreexposición: una caída abundante e inexplicable del cabello, dolores de cabeza frecuentes, irritación de la mucosa nasal y en los ojos, tos o dificultad para dormir. 

Cómo reducir la cantidad de tóxicos en casa

Se puede lograr si nos acostumbramos a tomar ciertas medidas:

  • Lavar siempre la ropa nueva antes de estrenarla para eliminar el formaldehído (en especial la que no se arruga).
  • Usar productos de limpieza y cosmética lo más naturales posible o aquellos que lleven la etiqueta “libre de disolventes tóxicos” o “contiene disolventes biodegradables”, y guardarlos  en sitios bien ventilados
  • Decantarnos por envases de vidrio y utensilios de cocina hechos con madera no tratada (no de plástico ni de resinas) y por muebles macizos antes que los hechos con tableros de melamina o aglomerados
  • No usar con frecuencia ambientadores, y asegurarnos de ventilar bien la vivienda cada día y de no tener un exceso de humedad en ella (alrededor del 50 %). 
  • Tomar precauciones si alguien fuma en casa. El humo del tabaco contiene benceno, formaldehído y, en menor cantidad, TCE (presente en las hojas de la planta que son tratadas con esta sustancia). Si se fuma en casa, instala extractores potentes en la cocina y el baño, y usa purificadores de aire con filtro HEPA y carbón activado. 

Afortunadamente, la Dieta Mediterránea también nos echa una mano. Parece ser que las personas que toman más pescado que carne, evitan o reducen el alcohol, y dan prioridad a frutas y verduras (bien lavadas para eliminar los posibles restos de pesticidas) pueden conseguir una mayor protección ante este tipo de tóxicos.